viernes, 29 de mayo de 2015

Podrá la llama



Podrá la llama arder mas no quemar.
Podrá el mar crecer pero no inundarme.
Podrá el sueño ser, aunque no embaucarme,
siempre que logre amor evitar.

De tortura me defiendo al no dar
a entender el que obtenga esclavizarme
lo que bien debiera de mí arrojar.

Supuesto que en los celos siempre impropio
este conato en nada se sustenta,
y por morir consciente se impacienta
ya que del calmoso estar hace acopio.

Dijérase que de hiel tu apego es propio,
porque tal en tu dignidad se cimienta
entre esos vahos del político opio.




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