domingo, 12 de abril de 2015

Sobre un soneto de Sor Juana (A un retrato)


 
Si miras ese rostro complacido
que pintaron tan bien necios rubores,
te darás cuenta de que los loores
son vanos a su inerte colorido.

Y mucho en él es vano y muy fingido
y su quietud no ha incesantes valores,
porque sus palabras, aun en rigores,
se niegan a este lienzo consabido.

Que toda la pintura que se enseña
un día quedará pues reducida
a fortuna que en morir se empeña;

su vigor perenne y su renacida
pasión que verdades pronto reseña
serán polvo en esta malsana vida.

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